Breve (y si cuela, cuela) historia del asunto

marzo 17, 2012 § Deja un comentario

¿Cuándo comenzó todo este rollo? Es difícil concretar una fecha, pero fue entre el 15 de Mayo de 2011 (¡¡el 15M, si!!) y el 22 de Mayo de 2011, día de las elecciones municipales y autonómicas. Había riesgo de desalojo de las plazas el día de la jornada de reflexión. En esos días escribía en algún foro, principalmente en la trinchera del frente de ABC, frente a los elementos más reaccionarios de esta cosa/nación. Allí defendía la inexistencia de los tan cacareados derechos constitucionales frente a los “demócratas de toda la vida”. Evidentemente lo más suave y bonito que me decían era antidemócrata etarra. Uno de los argumentos más utilizados en esas luchas era el ejemplo de la ley Electoral, diciendo que no sólo era injusta, sino que era INCONSTITUCIONAL. Lo decía porque es cierto, pero no era consciente de las posibilidades de tal afirmación. Hasta que un día de esa semana entre la movida 15emeísta  y las elecciones, se me ocurrió que para evitar el desalojo, se podía pedir la inconstitucionalidad de la ley, ingenuo de mi, a pesar de saber lo falaz que es el sistema. Me levanté más temprano y antes de ir al curro, paré en Plaça Catalunya y me fui a ver a lxs indignadxs. Les expliqué el asunto, lo apuntamos en un papel, pero me dijeron que creían que el grupo de trabajo Jurídico (recién formada) ya estaba trabajando en ese tema. Bueno, nunca supe si se transmitió o no, la cuestión es que no hizo falta porque no hubo desalojo entonces, y además (eso lo se ahora, no entonces) no hubiera servido de nada.

Pero la idea quedó ahí. Comencé a buscar información y legislación, primero caóticamente y sin saber realmente lo que estaba haciendo, y conforme iba aprendiendo, más ordenadamente, pero muy lentamente, no están hechas las leyes para la boca del ciudadano, deben pensar sus señorías. Mi intención era aprovechar el período entre elecciones para preparar un recurso de amparo ante el TC. Todxs sabíamos que las elecciones probablemente se adelantarían, pero aún había tiempo (eso creía yo, que no conocía como funciona esto de la “justicia”). Pero ZP no aguantó más, yconvocó las elecciones generales, con lo cual, el tiempo se acortó de manera miserable.

Así que a final de Septiembre, presenté mi primer escrito, al Síndic de Greuges (Defensor del Pueblo catalán), pidiendo la derogación de la Ley Electoral para poder asistir a las elecciones en igualdad de condiciones al del resto de la ciudadanía. Me contestaron por teléfono, diciendo que no era competencia de ellos, ya que se trataba de la legislación nacional. Comenzamos bien, pero tenían razón, legalmente no podían hacer nada.

A este primer intento le siguió otro a primeros de Octubre de 2011, un poco más elaborado, pero no mucho, para el Defensor del Pueblo. Me llegó la respuesta (negativa) a primeros de Noviembre, con lo cual, a sólo 15 días de las elecciones, realicé un segundo escrito y mi primera demanda ante el juzgado de primera instancia.

El día de las elecciones (gracias a la idea del Doriyakitú, de los de DRY), presenté una queja por propaganda electoral en los locales donde se realizaban las elecciones, ante el Presidente de la Mesa electoral. A está queja, le siguió la interposición de la correspondiente demanda ante el juzgado de primera instancia.

En diciembre recibí respuesta del Defensor del Pueblo (siempre negatifo, nunca positifo), y comencé a plantear la preparación del siguiente escrito, aunque fuera por tocar los cojones.

Tras hablar con un amigo abogado, que está embarcado en sus propias cruzadas, éste me sugirió que usara la vía de la petición, derecho Constitucional donde los hayan. Así lo hice y envié mi petición a primeros de 2012. En Febrero recibí el auto (negativo) sobre mi demanda contra la Junta Electoral Central y acto seguido presenté el recurso, con la ayuda de mi amigo. Con pocos días de margen, recibí también la respuesta del TC, denegándome mi petición. Realicé una nueva petición, paso previo, en caso de que no haya respuesta (aún estoy esperando) para la interposición de una demanda y un recurso de amparo (este último sugerido por mi amigo).

Y en eso estamos. Preparando más y más escritos y demandas. Así que pasad y “disfrutad” del espectáculo de unos derechos inexistentes y de unas garantías constitucionales más irreales si cabe. Corto el rollo

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